19 de mayo de 2015

2030 en un 'pis-pas'

         Ayer, día 19 de mayo de 2030, me contrataron por primera vez en un colegio. Por fin, tenía el B2 de inglés… que era el requisito indispensable. Para dar castellano, sí…
     Me asignaron algunos grupos de 2º, 3º y 4º de ESO. Me resultaba extraño porque llevaba muchísimo tiempo sin pisar una clase, desde mis prácticas en el Máster. La suerte no estaba de mi lado, hasta que lo conseguí. Cuando entré por primera vez en el aula, me quedé impactada. Todos los alumnos tenían un ordenador en su mesa y el móvil no se despegaba de ellos. Era raro…
Una compañera, más joven que yo, profesora de plástica, me comentaba que en todas las asignaturas era así. Ahora, en su clase, los dibujos los hacían a partir de unas aplicaciones que habían creado exclusivamente para su clase y que, para ello, necesitaban portátiles o cualquier aparato que pudiera realizar esa función.
      A partir de ese momento, me reuní con mis compañeros de área. Tuve que adaptarme enseguida, aunque mis conocimientos sobre tecnología eran, más bien, limitados.
     Me puse en marcha y, a los pocos días, aunque me costó, me vi como una docente de la época, empapada de muchas aplicaciones, desconocidas hasta ahora (HotPotatoes, JavaClick, Googlescholar….). Me sonaban a chino y parecía que mis alumnos sabían de esto más que yo, pero la verdad es que la forma en la que se dan las clases hoy ha cambiado totalmente: son mucho más dinámicas que las de hace 15 años. De hecho procuro que mi clase sean prácticas y activas, aplicando en ellas la teoría. Para ello me hago servir, ya no solo de páginas web para trabajar los contenidos, sino también de instrumentos que pueden hacer más amena y divertida la clase.

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